2012/10/11

3 preguntas sobre arquitectura en la calle



¿Qué opina sobre la arquitectura que se está construyendo actualmente en las ciudades? De las tres preguntas que hemos hecho a distintos paseantes que cruzaron la plaza Colón de Madrid la semana pasada voy a intentar profundizar en ésta. Se habla mucho (siempre entre arquitectos por supuesto) de la necesidad de establecer un diálogo abierto entre la arquitectura y la sociedad. Se han escrito numerosos artículos, tesis, libros e incluso se han dado ponencias sobre el tema, desde mi punto de vista, demasiado intelectualizados.

Tengo que decir que la pregunta tenía una intención. Corroborar lo que ya sabía. Que las ciudades que estamos construyendo, salvo excepciones, son ajenas a los gustos del habitante. En líneas generales, de las respuestas que han dado los ciudadanos podemos sacar una conclusión. No están satisfechos con la arquitectura actual. Insípida, precaria, fea, pobre  son algunos de los adjetivos que se han utilizado para definir (estéticamente) los nuevos barrios de las ciudades y yo les doy la razón. ¿Quién tiene la culpa?, ¿Los políticos?, ¿los promotores? La respuesta tajante es NINGUNO DE ELLOS. La tenemos nosotros, los arquitectos. Creo que si los políticos y los promotores están obligados a contar con nosotros deben usar el producto que nosotros les ofrezcamos. A ellos no se les obliga a tener un criterio estético del mismo modo que un niño no llegará a tener jamás un paladar refinado si no le das de comer nunca un buen jamón. No podrá exigir  ni diferenciar entre lo bueno y lo malo. Estoy convencida de que tantos años de estudio nos han servido para hacer buenos edificios, prácticos y bellos al mismo tiempo. ¿Entonces, si los dibujamos nosotros, por qué existen esos bloques de viviendas macizados como colmenas sin ningún fundamento artístico? Creo firmemente, y mi experiencia como profesional me da la razón, que está en nuestra capacidad de convencimiento hacer ver a los promotores que otro tipo de arquitectura es posible, que con un mismo presupuesto se pueden conseguir otros resultados siempre que tengamos voluntad. Hoy en día cuando una persona quiere comprar una casa, solo valora el plano de distribución, la zona y el precio y toma la decisión sin interesarle cómo será estéticamente el conjunto residencial. La razón es sencilla. Prácticamente todos los edificios son iguales. No hay diferencia entre unos y otros. No existe una oferta de arquitectura bella o diferente.  Todo es feo, ¿qué más da? Y si menciono los edificios de materiales lujosos y grandes ventanales que compran los de cartera más desahogada también están estandarizados. Todas las casas iguales con mármol travertino en fachada. ¡Qué ordinariez! Y por si no me explico bien pongo un ejemplo práctico. Cuando nos compramos unas gafas probamos mil modelos diferentes por encima  de cómo nos queden porque buscamos algo bonito y original. Cuando el ciudadano tiene intención de comprar una vivienda no puede hacer lo mismo sencillamente porque no existe oferta. Entonces solo me queda decir: ¡Generemos la oferta y al final existirá la demanda!

Acabo con la siguiente invitación a mis colegas.  Intentemos hacer ciudades bellas, no nos demos por vencidos  y veremos resultados.

Escrito por Virginia del Barco.

“La arquitectura, de todas las artes, es la que actúa más lentamente, pero de forma más efectiva, en el alma” Ernest dimnet.

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